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Más acusaciones contra el ex presidente de KeSPA

A sólo seis días del comienzo de la próxima temporada de League of Legends Champions Korea, uno de los mayores escándalos en los deportes coreanos sigue en segundo plano.

Aproximadamente dos meses después de que los fiscales asaltaron las oficinas de la Asociación Coreana de Deportes (KeSPA) y descubrieron lo que parecía ser una red nebulosa de nepotismo, corrupción y malversación de fondos, el creciente caso contra el ex presidente de la asociación, Jun Byung-Hun, parece estar lejos de terminar.

El escándalo que rodeaba a Jun Byung-Hun comenzó después de que la Oficina del Fiscal de Corea sospechara que la red coreana de compras a domicilio Lotte Homeshopping había sobornado al ex presidente de la KeSPA, quien en ese momento estaba sentado en la junta de transmisión y comunicaciones de la nación. Se cree que la compañía ha enviado el dinero bajo la apariencia de una donación a KeSPA con la esperanza de ayudar a la compañía a asegurar su licencia de transmisión.

Jun Byung-Hun, quien fue considerado como uno de los legisladores más poderosos del comité, sirvió como presidente de la KeSPA por aproximadamente tres años antes de ser elegido por el actual presidente de Corea del Sur Moon Jae-In como uno de sus secretarios. Después de que salieran a la luz las acusaciones contra el ex presidente, Jun Byung-Hun renunció a su cargo, pero aún así mantiene su inocencia y afirma que las acusaciones se derivan de un «malentendido», según un informe de la agencia de noticias Yonhap el 12 de diciembre.

Sin embargo, aparte del supuesto soborno de Lotte Homeshopping, los fiscales han añadido otros múltiples cargos de corrupción al caso. Más notablemente, Jun Byung-Hun ha recibido presuntos sobornos del gigante coreano de las telecomunicaciones KT, según al Korea Times. KT opera uno de los equipos deportivos más grandes de Corea, KT Rolster, y se sospecha que sus empleados enviaron una serie de grandes pagos enmascarados como donaciones a KeSPA con el fin de obtener el apoyo de Jun Byung-Hun cuando aún era miembro de la junta de transmisión y comunicaciones.

Además de la lista de acusaciones, se sospecha que Jun Byung-Hun también se proveyó a sí mismo de un salario mientras servía como presidente de KeSPA, que supuestamente fue utilizado para pagar a sus ayudantes, así como para excursiones privadas para su familia.

Desde la redada en las oficinas de KeSPA el 7 de noviembre, los fiscales coreanos han intentado emitir órdenes de arresto de Jun Byung-Hun en dos ocasiones distintas. Sin embargo, ambas órdenes han sido rechazadas por el tribunal de distrito de Seúl debido a que «los cargos de soborno y malversación de fondos que se le imputan son discutibles y parece que corre un bajo riesgo de huir o destruir pruebas dadas las pruebas recogidas hasta ahora», según Yonhap.

A medida que aumenta el caso contra el ex presidente, se hace cada vez más evidente que KeSPA es simplemente una nota a pie de página en la historia general, lo que revela una red aún mayor de corrupción en el país.